Solo un guerrero más… dijo aquel luchador que había llegado a conquistar el más basto continente nunca visto jamás…
No hacía mucho tiempo atrás, en su tierra natal, sentado en su trono se encontraba el… pensando… que le deparaba mas allá de la luz del sol, mas allá donde se decía que solo los valientes podían llegar… era un lugar gobernado por el frio, la crueldad, la indiferencia y la maldad.
Sin más que pensarlo, decidió, por así decirlo, emprender el viaje que él jamás podría olvidar. Era su espada la que empujaba su destino? O la simple curiosidad?...
Sintió que era en vano llevar sus hombres, por lo que una noche de neblina, decidió escapar…
Sin más armas que su pensar, sin más fuerzas que las del despertar, sintió que por esa vez, su pelea no sería otra más…
Mientras duraba el viaje y la eterna llanura, susurraba mirando fijo el horizonte, - algo bueno me esperara…
Sintió frio al acercarse y miedo al pisar, sabía que no era una batalla más, sino que era la primera en su especie.
Su caballo, su único amigo fiel, el que había peleado junto a él en miles de sangrientas batallas, huyo de manera inesperada… esa advertencia, no fue percibida esa vez. Y me temo que jamás.
Lo increíble, por así llamarlo, era que en esas tierras, no había nadie con quien pelear, su reina las había dejado a su azar, y solo necesitaban de una pisada amable.
La luna gobernaba ahí, la lluvia era su estado más natural, y las espinas en su vegetación era abundante!...
Era un lugar que no buscaba ser descubierto, pudo observar que en un punto cardinal, a medio asomar, se veía un sol, que no se animaba a salir. Un crepúsculo constante, pasivo, frio y animal. Guardaba un secreto bajo mil conjuros, que ni los hechiceros podrían descifrar.
Ansioso, busco el sentido en su interior, y con los ojos cerrados, comenzó a caminar hacia donde creía que estaba la reina de ese lugar, y no se equivoco… era ahí, donde las aves sobrevolaban lo que parecía ideal, al menos para ella.
En ese castillo de hielo, sentada en un trono de sal, estaba sentada, la reina de su soledad, reinando la oscuridad, involuntaria, pero real. El se desarmo por completo, dejo su espada, su escudo y casco… cansado de tanto caminar, pudo sin embargo sentir, que el calor que ella irradiaba, no era más que lo que el necesitaba tomar, sabía que por mucho tiempo, no había sentido algo así, no tenía cerca algo así, por lo que con voz tenue dijo… - que te han hecho reina de la soledad?, que rey ha osado en sentarse a tu lado, olvidando por un momento, de su conquista regresar?...
Ella levanto su mirada, y con una lagrima congelada, hizo un gesto de risa y exclamó. – pues no hay tal rey me temo señor, no hay persona que me conozca… sin embargo, lo que acontece no es por necesidad, sino mas bien, porque jamás alguien había llegado hasta acá.
El se sentía valiente, enardecido, acrecentado, más aun cuando había matado mil guerreros en una batalla de antaño.
Sus piernas temblaban, su corazón latía rápido, y sin pensarlo, subió al pedestal y el tomo de la mano.
Autor: Fabi Peru...



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